Música desconocida para viajes, 2ª edición ampliada.
(Desde la Gente-IMFC, 2009)

Estas prosas breves, que a veces rozan el relato, o se deslizan hacia la reflexión, o descarnadamente describen, están iluminadas por una mirada poética capaz de descubrir el desamparo, la injusticia o la rara hermosura que anidan en escenas no destinadas a fulgurar, o en vastos espacios grises que Aliaga recorta con mano de artista, de tal modo que nos golpean como una revelación. No se trata de prosas poéticas sino de textos capaces de instalar la belleza en la desolación. O mejor, de instalar la belleza de la desolación, de lo inacabado, de lo que siempre andará buscando –¿inútilmente?-- aquello que lo complete y, por fin, aplaque su hambre de dicha. De ahí la persistencia del viaje –esa búsqueda insaciable—, de ahí la constante apelación al desierto. Intensas, austeras, conflictivamente bellas, estas músicas desconocidas ratifican a Cristian Aliaga como uno de nuestros grandes poetas de la actualidad.
Liliana Heker