Cenizas en una región que mezcla la belleza con el atraso
Por Cristian Aliaga
“¿Levantar la cabeza? ¿Dónde cree que estamos,en la Patagonia?”
Samuel Beckett

mpapados por la ceniza del volcán Chaitén, los habitantes de la Comarca Andina del Paralelo 42 –a caballo entre Chubut y Río Negro– sienten crecer la intemperie, que ya estaba instalada. Es la intemperie del país. Preparados para resistir el invierno en una región que cruza la belleza y el atraso, ven caer esta lluvia densa sobre otras calamidades. A diferencia de lo que ocurre en las grandes ciudades, reciben el fenómeno con indiferencia, de la misma manera que afrontan periódicamente nevadas descomunales, inundaciones que convierten a las rutas en poderosos cauces de agua e incendios que arrasan cipreses, lengas y ñires. Sólo esperan que el Estado –que ya no es benefactor– aporte “un poco más” para pasar el invierno. Ese es el verdadero desafío. No creen demasiado en barbijos –que ya se venden a 11 pesos– ni en lágrimas. Los condenados de la tierra pasarán el invierno sin más pan que una cáscara.